Clamemos por la justicia social e igualitaria

En México se perpetran muchísimos asesinatos. Tantos que duele el corazón, tantos que es perversa la indiferencia que se tiene y un hecho que ha herido a todos los estratos sociales.

Asesinan a periodistas, reporteros, amas de casa, estudiantes, menores de edad y un largo etcétera.

No debería ser necesario aclarar que hay términos que utilizo que incluyen a hombres y mujeres por igual. Pero dada la práctica demagógica para hacer distinciones como puede ser: «mujeres y hombres», «niños y niñas», «ancianos y ancianas» y así hasta el hartazgo; necesito puntualizar que yo considero a todos los humanos como iguales, con el mismo derecho a la vida, al sustento, a casa y vestido, etcétera.

El español no es misógino ni discrimina. Discriminan las personas, son misóginas las personas. El idioma fue pensado para tener una economía tal que permita decir más con menos. El usar el cansino «ellos y ellas» en todo parecería inclusivo, pero yo creo que en realidad es divisorio. Nos hace pensar siempre en que estamos separados. Igual me equivoco, pero reflexiona en ello con calma y no por contestarme sino por encontrar que piensas en verdad de ello sin tomar en cuenta lo que te han contado o lo que te han inculcado.

Cuando hablamos de muertos y de muertas cualquiera podría presentar datos duros como estos:

Muertos en MéxicoCon esta información podemos conversar mucho y sacar varias conclusiones, pero los datos son contundentes, fríos, secos y serios, no tienen maquillaje ni interpretación más que la que nosotros le damos.

Hoy mueren muchas más mujeres, pero también muchos más hombres.

Es legítimo que cada quien o cada grupo promueva sus movimientos y luche por su lado, cada quien desde su trinchera.

Pero dadas estas cifras, ¿no sería más prudente luchar todos juntos por el hecho de ser humanos?

Personas de cualquier género sufren estos asesinatos: masculino, femenino, no binario y los que se inventen.

¿De verdad debemos separarnos y marchar y exigir cada quien por su parte?

Siempre dicen que somos más los buenos. Pero los buenos estamos divididos, luchando entre nosotros, peleando por opiniones o por ver quien sufre más violencia o qué sexo es más asesinado.

Matan a muchísimas personas que pueden englobarse en lo que llaman «comunidad LGBT». ¿También ellos deben luchar solos por su lado solo porque algunos no aceptan lo que son? ¿No son seres humanos?

¿Hombres y mujeres no son seres humanos por igual?

Si, tenemos matices. Hay homosexuales, asexuales, pansexuales, bisexuales y cualquier otra preferencia que exista. Existen personas trabajadoras, huevonas, que no tienen empleo, que están hartos de su empleo. Muchos con grandes salarios, salarios moderados, salarios bajos, salarios deplorables.

Como seres pensantes podemos ponerle etiquetas a lo que queramos y cuanto queramos y como queramos. ¿Pero eso es sano cuando se lucha por que no maten más seres humanos?

¿Si violan o asesinan a alguien importa cuál es su sexo o su género o sus preferencias? ¿De verdad vamos a seguir sin darnos cuenta que nos quieren divididos y divididos estamos?

Dice el dicho: «Divide y vencerás». Y adivina quienes vencen: Los que tienen el poder.

El único fin del poder es el poder y no lo van a compartir. Quienes lo tienen ni te van a hacer el favor de luchar por ti ni escucharte si no se ven presionados a hacerlo.

¿Cómo es más fácil que te hagan caso si llegan 10,000 o incluso 100,000 en una marcha o si el pueblo entero sale a las calles y les exige que se haga algo y se haga ya?

Recordemos que el feminismo exige igualdad, no odiar a otros solo porque tienen un pene.

Tengamos en mente que las mujeres solas pueden luchar, pero serán más fuertes si permiten que los hombres luchen a su lado. Sumando ganas, restando pierdes.

Clamemos por justicia para todos sin excepción. Pidamos justicia social ¡ya!

 

 

 

 

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