Derecho a olvidar, pareja, amor

Derecho al olvido

Este texto no tiene nada que ver con el derecho al olvido que está promoviéndose para que Google o Bing eliminen los resultados solicitados.

A continuación un texto a escrito por una amiga, E. Alejandra Marbán.

Derecho a olvidar, pareja, amor

A partir de hoy tienes derecho al olvido.

A partir de hoy tienes derecho a olvidar mis besos, aquellos besos que te daba jugando. De aquellos besos que te pedía a media noche, de esos en los que se notaba que el amor había terminado entre los dos.

A partir de hoy tienes derecho a olvidar mi forma coqueta de caminar, la timidez de mis ojos, la fuerza de mis palabras, la astucia de mis manos, mi comida sin picante, mi arroz sin sal, el café de las noches, mis manías, mis virtudes y todo lo que yo era cuando estaba a tu lado.

A partir de hoy tienes derecho al olvido, tienes derecho a cerrar los ojos y no verme al despertar, tienes derecho a salir corriendo y no voltear atrás, a olvidar lo nuestro, a olvidar lo que sólo fue tuyo y mío.

A partir de hoy tienes derecho a quemar mis cartas y olvidar mis palabras.

A partir de hoy tienes derecho a tirar mi foto en tu cartera, cambiar tu teléfono y hacer nuevos planes: sonreír en las mañanas frente al espejo, cambiar de rutinas.

A partir de hoy tienes derecho a olvidar, cambiar nuestros discos, cambiar nuestra historia, cambiar de rumbo y empezar de nuevo.

A partir de hoy tienes derecho a olvidar y deseo que lo logres. Mientras tanto yo seguiré ahogada en tu recuerdo, en tu ausencia, en tu vacío; sin derecho de olvidar porque aún dueles.

Tal vez para otoño

Paztizal

Un día te habré olvidado, tal vez para otoño. Quedará en mi mente solo el rastro de tu paso como lo deja una polvareda que se quita sacudiéndose o con un baño.

Un día me habrás recordado, como a quién decidiste olvidar pero que nunca pudiste, porque al pasar del tiempo valorarás todo aquello que no supiste tomar.

Seca tus lágrimas, dirige tus pasos hacia adelante, sonríe, lucha y vive. Que al madurar recibas paz y no arrepentimiento, en esos momentos que la fuerza mengua y las hojas secas caen a tus pies.

Que tengas dulzor en torno a ti, que no te pase al mirar alrededor que veas que lo cosechado es muy amargo.

 

 

Silencio

Infame silencio

Silencio

Volando durante la madrugada de mi angustia me perdí
mientras un perro aullaba a la luna mi voz se fue, murió
ahogándome por dentro con todo lo que siempre sentí
pero que nunca he dicho a vos.

Y ahora mi vida se durmió…
Contagiada por las libélulas de mis miles de sueños rotos
que destrozados caen al suelo solos, ya sin alas.

En pausa todo se quedó, como si le hubieran quitado color
a la vida, a los cielos y a los mundos que habitaban en mi.

¡Oh Silencio!
Cómo me hieres y cómo dueles cuando te posas así en mis labios
y te quedas… Y no mueres.
Ardes…

Fue entonces que sin poderte pronunciar, viajé al bosque profundo
solo, cargando con mi olvido, bebiendo mis horas contigo.
Y comiendo esos recuerdos poco a poco, para no morir de inanición.

Sobreviviendo llegue hasta el río, sus aguas congeladas tomé
guardé y traje de vuelta conmigo para bañar con ellas mis anhelos.

Hoy trato de refrescarlos, regarlos, que crezcan grandes como ayer
que hagan bullicio y sombra cuando el exceso de luz me ciegue
y me cubran cuando el frío de la soledad me hiele.

Traje pétalos de rosas recién cortadas, por cada uno de estos
una letra de tu nombre y llevados al viento volarán hasta vos.

…en este infame silencio.