pesadillas

¿Sabes lo que se siente cuando despiertas de una pesadilla?

A veces las pesadillas se sienten tan reales que te asustan, te hielan la sangre. Despiertas con ese sudor frío y sientes que todo fue tan real.

Incluso es probable que puedas despertar gritando o llorando. Si, puede desquiciar terriblemente.

¿Pero que pasa cuando esa pesadilla que sufres es real, la vives con los ojos bien abiertos y no puedes evadirla?

Hay situaciones que pueden llevarnos al límite. Una de ellas es cuando alguna persona que solía decirnos que nos amaba de pronto se convierte en la imagen del terror.

Es cierto, los seres humanos somos capaces de cosas atroces. Lo increíble es que alguien que pensábamos que era incapaz de herirnos, maldecirnos, de tan solo pensar en hacernos daño; lo haga.

La causa más común son los celos o la sensación de posesión. Cuando dejamos a alguien porque ya no amamos a esa persona puede ser el comienzo de algo terrible. Si nuestra ahora ex pareja se trata de alguien inestable, es posible que nos agreda y use lo que sea para lastimarnos.

Seguramente conoces el caso de alguien que usa incluso a sus hijos para lastimar a su ex pareja.

Las cosas pueden salirse de proporción si esa inestabilidad mental les hace imaginar o crearse historias que los habías engañado o cualquier otra cosa. Son capaces de convencerse y convencer a otros que eso ocurrió.

Recordemos que aunque hubiera sido el caso que alguien te engañó. Tú decides si te quedas con el odio, el coraje y la decepción o sigues adelante con tu vida. Claro que si eres psicópata no va a servir de mucho ninguna recomendación.

Hay muchas personas que solo le dan importancia a lo que quieren, desean o necesitan. Si estás enfrentándote a alguien así y además es inestable seguramente si tendrás una pesadilla por delante. ¿Cuántos casos no hemos visto de personas que se dedican a  “stalkear”, es decir: acosar?

Lo mejor en estas situaciones varía de acuerdo a lo que ocurra en particular. Pero eso sí, nunca te quedes en silencio. Acude a familiares, amigos, autoridades, medios de comunicación; lo que sea necesario para ayudarte a salir adelante cuándo esa pesadilla es provocada por otro ser humano o alguna circunstancia que escapa de tus manos.

Si un día despiertas de esa pesadilla y te das cuenta que ya acabó será el alivio más grande que hayas experimentado. No te quedes con los brazos cruzados, ayudate a que esto termine.

Y por el contrario si eres una de esas personas que solo vive para dañar a quién les coartó su fantasía de una “vida perfecta”, ya dejate de rabietas estúpidas y dedicate a vivir tu vida dejando en paz a los demás. Sino busca ayuda profesional.

Recuerda siempre que si no quieres estar con alguien nadie debe tratar de imponerte lo contrario. Nadie tiene el derecho de forzarte a estar en una relación. Si tu no quieres formar ya parte de ella y deseas la separación está bien. Y si te quieren obligar a quedarte en una relación y no lo deseas, ya no es una relación, es una imposición, un secuestro, un atentado a tus derechos más fundamentales, ¡no lo permitas!

Con melón o con sandía

Con melón o con sandía

Un hijo no es un arma para herir al otro. Un hijo no es una herramienta para lograr lo que uno quiere. Como padres tenemos el deber de madurar y aceptar nuestros fracasos o errores sin afectar a nuestros hijos.

Todas nuestras acciones tiene consecuencias.

Alguna vez en mi vida mi padre me quiso separar de mi madre. Me mintió, me quiso manipular, hizo todo lo posible por que no la quisiera y me alejara de ella.

“Soy pequeño pero me doy cuenta”

¿Cuál fue el resultado? Que yo no era ningún idiota y me dí cuenta de la realidad, sin que nadie me tuviera que decir nada. Me sentí usado, devaluado, yo era casi como un objeto que se utiliza para un fin. Después de una larga historia, siendo adolescente acabé por correr yo mismo a ese hombre de mi casa con lujo de machete y amenaza de muerte. ¡Y sí que lo queria muerto, bien muerto! Había nacido un odio en mi tan grande que era capaz de todo.

Hoy todavía, aún a muchos años de distancia y siendo adulto, siento ese odio. Poco a poco va siendo menor. Lo que siento y sienten muchas personas a lo largo del planeta, deja de manifiesto que el odio que puede generar un padre que manipula a sus hijos, puede durar hasta que estos son adultos.

El amor y cariño se ganan día con día, pero se pueden esfumar en un minuto, convirtiéndose en desprecio, odio o indiferencia.

¿Realmente quieres eso? ¿Quieres llegar a viejo y que tus hijos no te quieran ni ver? ¿Quieres arrepentirte de tus acciones por el resto de tus vidas? Si tu respuesta es no, entonces deja de utilizar a tus hijos en contra de tu ex. Ellos merecen tu amor, no que los utilices. Merecen tu apoyo, no que los engañes. Merecen tranquilidad y eso es lo que debes darles.

Si te separas de tu pareja por el motivo que sea, es algo que terminó entre ustedes y punto. No tiene por que afectar a tus hijos. Como decimos en México: “ten los huevos” para aceptar que así fue y continúa con tu vida. Tus hijos no deben pagar tus errores, tus complejos, frustraciones, ni tristezas.

“Es muy importante que los padres dejen de lado sus diferencias y pongan la armonía emocional de los hijos como su principal prioridad.”

Si ya te separaste o te vas a separar, no les mientas a tus hijos. Habla con ellos y di las cosas de manera tranquila, clara y sincera. Sin agregar hechos o cosas que no te constan, sobre entendidiste o imaginaste. Tus hijos deben saber la verdad y solo la verdad. Respétalos, ellos son menores, no tontos.

Déjales en claro cada vez que sea necesario que ellos no tienen la culpa de la separación y que tampoco pueden hacer nada para cambiarlo. Ayuda a que acepten la situación.

Ellos necesitan de estabilidad, seguridad y cariño. Por tanto recuérdales que esto no cambia lo que sientes por ellos ni tu trato hacia ellos.

Deben estar atentos a sus cambios de comportamiento; rabietas, trastornos del sueño, agresividad o tristeza. Esto puede indicar que la situación los ha afectado más de lo que debería y necesitan ayuda.

Deja que se expresen, que te digan lo que sienten, quieren y necesitan. Si no te tienen confianza, deja que hablen con algún otro familiar, amigo o profesional con quién tengan la confianza.

Manten su rutina diaria. No les cambies arbitrariamente sus actividades ya sean escolares o recreativas. Tampoco los fuerces. Dialoga con ellos.

Destaca las cosas positivas. Es importante que aunque no haya más amor entre tu ex y tú, vea que se respetan.

Nunca hay que hacer esto:

  • Castigarles a ellos por lo que sientes o pienas que ha hecho tu ex pareja. Sigue siendo su padre o madre y le necesitan.
  • Castigar a tu pareja a través de los hijos, por ejemplo no dejándoselos ver.
  • Hablar mal con o de tu ex frente a tus hijos.
  • Darles esperanzas si no existe posibilidad de reconciliación. Será como un nuevo divorcio cada vez que vean que no están juntos en casa.
  • Manipular a un hijo en contra del cónyuge o ex pareja.
  • Competir por el cariño de tus hijos. No es un concurso de popularidad.
  • Intentar compensarlos por lo que ocurre con cosas que normalmente no les darías.

Recuerda: Lo que un hijo piensa o necesita.

  • Si se van a separar, por favor digan la verdad y explicarme lo que pasa, soy pequeño pero me doy cuenta que algo ocurre y me pongo triste.
  • Yo los quiero a los dos y los necesito a los dos, no me impidas estar con uno o con otro.
  • No me hagas tomar partido. Es muy duro para mi tener que elegir entre los dos.
  • No me compres regalos para compensar que no estas conmigo, solo necesito que me quieras y me escuches.
  • Me hace daño que uno hable mal del otro, para mí son las dos personas más importantes de mi vida, necesito respetarlos y admirarlos.
Basado en el trabajo de Mar Sánchez Marchori, Pedagoga y directora de Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa y en mi propia experiencia.
olvido, separación, lluvia

Olvido ven de nuevo a mi

olvido, separación, lluvia

Olvido mi olvido por ti y vuelvo a llorar,
te amo a morir, pero no quiero volver allí.
¡No, ya no!
Recuerdo ese ultimo beso en el umbral,
las rosas en el estival.
No hay nada que me haga sentir mal…
excepto saber que tu no volverás
y que yo pronto retornaré a la oscuridad.

Efervecente sensación la de este amor,
quema y sana, compone y mata.
Se adueñó de mi silencio y me hizo un muñeco,
sin sentido, sin camino.
A veces vivo y a veces muero.

Pero muero tan de a poco, que es agónico el dolor,
no hay tregua,
quiero una nueva fuerza.
Algo que poder hacer.

Nada me funciona, y ahora,
en este pueblo viejo, con sombras viejas,
fantasmas y pesares.
De nuevo, hoy como antes
este atardecer de cobre se apaga y viene tu ser…
a mi mente,
a mis ojos,
ahora tan rojos,
de tanto llorar.

Pero evade mi razón,
ya no quiero un corazón.
¡Tómalo!
Siempre fue tuyo…
y si no lo quieres…
¡Tiralo!
No me lo devuelves…
a mi solo me ha hecho sufrir.

Banca, sufriendo soledad.

Despedida anunciada

Banca, sufriendo soledad.

El porvenir que aguarda me toma desprevenido, con todos los besos que no te dí y los abrazos que se quedarán sin dueño.

No hay esperanza que ahora descarte todo el dolor que se siente, ni puede brindame la alegria que ahora no existe.

La turbulenta noche que llega y se adueña de mi soledad, me convierte en una lóbrega sombra hermana de las demás.

Llena de espinas está la vida, unas veces se apartan, te permiten volver a soñar, pero nunca se alejan sin herida, ni mucho menos sin volver a hacerte llorar.

“Cantad, soñad, que algún día volvereis a llorar”