Con melón o con sandía

Con melón o con sandía

Un hijo no es un arma para herir al otro. Un hijo no es una herramienta para lograr lo que uno quiere. Como padres tenemos el deber de madurar y aceptar nuestros fracasos o errores sin afectar a nuestros hijos.

Todas nuestras acciones tiene consecuencias.

Alguna vez en mi vida mi padre me quiso separar de mi madre. Me mintió, me quiso manipular, hizo todo lo posible por que no la quisiera y me alejara de ella.

“Soy pequeño pero me doy cuenta”

¿Cuál fue el resultado? Que yo no era ningún idiota y me dí cuenta de la realidad, sin que nadie me tuviera que decir nada. Me sentí usado, devaluado, yo era casi como un objeto que se utiliza para un fin. Después de una larga historia, siendo adolescente acabé por correr yo mismo a ese hombre de mi casa con lujo de machete y amenaza de muerte. ¡Y sí que lo queria muerto, bien muerto! Había nacido un odio en mi tan grande que era capaz de todo.

Hoy todavía, aún a muchos años de distancia y siendo adulto, siento ese odio. Poco a poco va siendo menor. Lo que siento y sienten muchas personas a lo largo del planeta, deja de manifiesto que el odio que puede generar un padre que manipula a sus hijos, puede durar hasta que estos son adultos.

El amor y cariño se ganan día con día, pero se pueden esfumar en un minuto, convirtiéndose en desprecio, odio o indiferencia.

¿Realmente quieres eso? ¿Quieres llegar a viejo y que tus hijos no te quieran ni ver? ¿Quieres arrepentirte de tus acciones por el resto de tus vidas? Si tu respuesta es no, entonces deja de utilizar a tus hijos en contra de tu ex. Ellos merecen tu amor, no que los utilices. Merecen tu apoyo, no que los engañes. Merecen tranquilidad y eso es lo que debes darles.

Si te separas de tu pareja por el motivo que sea, es algo que terminó entre ustedes y punto. No tiene por que afectar a tus hijos. Como decimos en México: «ten los huevos» para aceptar que así fue y continúa con tu vida. Tus hijos no deben pagar tus errores, tus complejos, frustraciones, ni tristezas.

«Es muy importante que los padres dejen de lado sus diferencias y pongan la armonía emocional de los hijos como su principal prioridad.»

Si ya te separaste o te vas a separar, no les mientas a tus hijos. Habla con ellos y di las cosas de manera tranquila, clara y sincera. Sin agregar hechos o cosas que no te constan, sobre entendidiste o imaginaste. Tus hijos deben saber la verdad y solo la verdad. Respétalos, ellos son menores, no tontos.

Déjales en claro cada vez que sea necesario que ellos no tienen la culpa de la separación y que tampoco pueden hacer nada para cambiarlo. Ayuda a que acepten la situación.

Ellos necesitan de estabilidad, seguridad y cariño. Por tanto recuérdales que esto no cambia lo que sientes por ellos ni tu trato hacia ellos.

Deben estar atentos a sus cambios de comportamiento; rabietas, trastornos del sueño, agresividad o tristeza. Esto puede indicar que la situación los ha afectado más de lo que debería y necesitan ayuda.

Deja que se expresen, que te digan lo que sienten, quieren y necesitan. Si no te tienen confianza, deja que hablen con algún otro familiar, amigo o profesional con quién tengan la confianza.

Manten su rutina diaria. No les cambies arbitrariamente sus actividades ya sean escolares o recreativas. Tampoco los fuerces. Dialoga con ellos.

Destaca las cosas positivas. Es importante que aunque no haya más amor entre tu ex y tú, vea que se respetan.

Nunca hay que hacer esto:

  • Castigarles a ellos por lo que sientes o pienas que ha hecho tu ex pareja. Sigue siendo su padre o madre y le necesitan.
  • Castigar a tu pareja a través de los hijos, por ejemplo no dejándoselos ver.
  • Hablar mal con o de tu ex frente a tus hijos.
  • Darles esperanzas si no existe posibilidad de reconciliación. Será como un nuevo divorcio cada vez que vean que no están juntos en casa.
  • Manipular a un hijo en contra del cónyuge o ex pareja.
  • Competir por el cariño de tus hijos. No es un concurso de popularidad.
  • Intentar compensarlos por lo que ocurre con cosas que normalmente no les darías.

Recuerda: Lo que un hijo piensa o necesita.

  • Si se van a separar, por favor digan la verdad y explicarme lo que pasa, soy pequeño pero me doy cuenta que algo ocurre y me pongo triste.
  • Yo los quiero a los dos y los necesito a los dos, no me impidas estar con uno o con otro.
  • No me hagas tomar partido. Es muy duro para mi tener que elegir entre los dos.
  • No me compres regalos para compensar que no estas conmigo, solo necesito que me quieras y me escuches.
  • Me hace daño que uno hable mal del otro, para mí son las dos personas más importantes de mi vida, necesito respetarlos y admirarlos.
Basado en el trabajo de Mar Sánchez Marchori, Pedagoga y directora de Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa y en mi propia experiencia.
velas de otoño

Buscando lo sencillo

velas de otoño

Es triste y de dar vergüenza que necesitemos que todo esté etiquetado, explicado y decodificado para que podamos entenderlo, para sumarnos al gusto o el desagrado.

 

Ya no quedan muchos que disfruten del descubrir, de querer penetrar en otra mente y fluir con su esencia hasta construir algo en común.

 

No es de extrañar entonces que todo sea tan frágil y se rompa a la primera complicación que surja. Relaciones tan patéticas como patético es nuestro afán por lo prefabricado y «bellamente externo»

sobre las nubes

No se puede transformar el mundo sin cambiar uno mismo

sobre las nubes

Aunque en el mundo se prohíbe la caza indiscriminada de animales, aunque muchos abogan por impedir la contaminación de los ecosistemas, se deseen detener los robos y demás atrocidades, nada se puede hacer mientras haya humanos que actúen como animales, llevados a actuar solo por sus instintos y ambiciones, nada se puede hacer mientras no haya una transformación en los hombres, en su conciencia.

Es necesario que el hombre vuelva a ser humano, lo que verdaderamente significa ser humano, en pocas palabras un ser racional, que desarrolle un respeto profundo por la vida, incluyendo la propia.

Mínimo debería empezar por tener vergüenza por lo que ha hecho con este mundo, con sus semejantes, consigo mismo y entonces levantarse para luchar por mejorarse a sí mismo. No se puede pretender transformar un mundo, cuando no se ha transformado al individuo.